
En primer lugar quiero expresar solidaridad con el pueblo de Japón tras el desastre natural sucedido los días pasados. Las imágenes, las crónicas, las cifras, pensar en esas familias, es todo escalofriante.
Y en segundo lugar quiero expresar el deseo de que el mundo reflexione sobre el uso de energías sucias. Creo que el camino que deberíamos transitar es el de su reemplazo por alternativas renovables, amigables con el ambiente o con un nivel de impacto menor.

